Declaración del Dr. Kamel Mohanna, Coordinador Regional del Movimiento Popular por la Salud (PHM) para Oriente Medio y África del Norte, sobre el secuestro de Aziz Rhalli, Lina Tabbal, Mohammad Al-Kadri y Rémy Pagani, exalcalde de Ginebra, junto con los activistas de la Flotilla de la Solidaridad
El Dr. Kamel Mohanna, Coordinador del Movimiento Popular por la Salud (PHM) en Oriente Medio y África del Norte y Presidente de Amel Association International, condenó enérgicamente la interceptación ilegal llevada a cabo por las fuerzas de ocupación israelíes contra el barco humanitario Deir Yassin y las demás embarcaciones de la Flotilla de la Solidaridad con destino a Gaza.
Subrayó que este acto no solo constituye una flagrante violación del derecho internacional, sino también un atentado directo contra los valores fundamentales sobre los que se construye la civilización humana y contra la conciencia de la humanidad, encargada de salvaguardar la dignidad humana.
Este ataque contra embarcaciones civiles que transportaban ayuda humanitaria, dirigidas por activistas cuya única misión era transmitir un mensaje de solidaridad y paz, representa una grave violación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, del principio de libre navegación y de las disposiciones del derecho internacional humanitario que garantizan la protección de las misiones humanitarias y de los civiles que participan en ellas.
Asimismo, constituye una herida a los valores humanos universales que siempre hemos defendido como la última esperanza de los pueblos que buscan justicia y libertad en un mundo cada vez más duro e injusto.

Entre las personas secuestradas durante este asalto se encuentra nuestro compañero Aziz Rhalli, defensor marroquí del derecho a la salud, miembro del PHM y presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH).
Rhalli ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y de la justicia sanitaria en Marruecos, en el mundo árabe y a nivel internacional, a través de su liderazgo en coaliciones de salud tanto locales como globales.
Su secuestro, junto al de otros compañeros, durante una misión humanitaria, no es solo un ataque personal contra él, sino un ataque contra los principios mismos de la solidaridad, la justicia y el derecho legítimo de los pueblos a resistir todas las formas de opresión y agresión.
Desde su secuestro, Aziz Rhalli ha declarado una huelga de hambre en protesta por su detención ilegal y para exigir la liberación inmediata de todos los participantes de la flotilla.
Expreso mi profunda preocupación por su salud y seguridad, así como por las condiciones de todos los detenidos, y hago responsable plenamente a las autoridades israelíes de sus vidas.
Su detención es arbitraria e ilegal y debe terminar de inmediato.
Aziz Rhalli, Lina Tabbal, Mohammad Al-Kadri, Rémy Pagani, exalcalde de Ginebra, y todos los heroicos activistas de la flotilla de solidaridad encarnan el valor y la fortaleza moral, situándose a la vanguardia de la solidaridad humana con el pueblo palestino.
En este mismo espíritu, también rendimos homenaje a los héroes libaneses que fueron secuestrados por el simple hecho de defender los derechos humanos más básicos a bordo de esta flotilla de solidaridad.
Su valentía nos recuerda que la lucha por la justicia en Palestina es inseparable de la lucha global por la dignidad y la libertad humanas.
La comunidad internacional no puede permanecer en silencio ante esta agresión.
Hago un llamado a las Naciones Unidas, al Consejo de Derechos Humanos, a las organizaciones regionales y a todos los Estados para que adopten medidas urgentes y decisivas con el fin de lograr la liberación inmediata de Aziz Rhalli y de sus compañeros, y para que Israel rinda cuentas por sus continuas violaciones del derecho internacional.
La inacción solo alentará nuevos ataques contra la solidaridad humanitaria y profundizará la erosión de la legitimidad del derecho internacional.
Los Estados que proclaman su compromiso con los derechos humanos deben traducir ese compromiso en acción mediante el uso de la presión política, diplomática y legal, hasta que se haga justicia.
También hago un llamamiento a los movimientos sociales y sanitarios, a las organizaciones de la sociedad civil y a las redes de solidaridad de todo el mundo para que intensifiquen la movilización y la acción.
El secuestro de Aziz Rhalli, Lina Tabbal, Mohammad Al-Kadri, Rémy Pagani y sus compañeros activistas es un recordatorio contundente de que la defensa de la dignidad humana y de la solidaridad humanitaria es inseparable de la lucha por la justicia en Palestina.
Nuestra exigencia es clara, urgente e innegociable:
➡️ Libertad para Aziz Rhalli y todos los activistas secuestrados.
➡️ Responsabilidad por este acto ilegal.
➡️ Protección del derecho fundamental a la solidaridad humanitaria.
No renunciaremos a nuestro derecho a la vida y a la dignidad, al levantamiento del asedio a Gaza y Cisjordania, ni a la realización de los derechos legítimos del pueblo palestino.
