Mohanna en una entrevista con Al-Haqiqa News: Amel es un recorrido de cuatro décadas de servicio humanitario y de construcción del ser humano

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En tiempos donde los valores se derrumban bajo el peso del sectarismo, las divisiones políticas y las crisis económicas, y donde las instituciones se desmoronan una tras otra, Amel Association International aparece como un ejemplo raro de resiliencia. Durante más de cuarenta años no solo ha sobrevivido, sino que se ha fortalecido, hasta convertirse en un actor esencial en el panorama social libanés y en una referencia regional en acción humanitaria.

En esta conversación en profundidad, el Dr. Kamel Mohanna, fundador y presidente de Amel, comparte la historia de sus orígenes, los secretos de su éxito y la filosofía que le permite perdurar a pesar de las turbulencias de Líbano y del mundo.

Raíces modestas: de una familia campesina a un médico con misión

Para el Dr. Mohanna, toda institución duradera debe apoyarse en raíces sólidas, vinculadas a la historia y a la gente. Las suyas están en una familia campesina humilde del sur de Líbano. Su padre, hombre íntegro y respetado, fue vicepresidente del municipio durante cuarenta años. A pesar de las limitaciones económicas, creyó firmemente en la educación e insistió en que sus once hijos asistieran a la escuela.

“En mi familia algunos se hicieron médicos, otros jueces o maestros”, recuerda el Dr. Mohanna. “Yo elegí la medicina y estudié en Francia. Pero al regresar comprendí que mi misión no podía limitarse a los muros de una clínica. Mi responsabilidad era más amplia”.

De esa conciencia nació en 1979, en plena guerra civil, Amel: una asociación laica y no confesional, comprometida en servir a todos los seres humanos por igual. Su lema, que aún hoy cuelga en la sede, lo resume:
“No quiero nada de nadie y no espero nada de nadie.”

De idea a institución

Fundar una asociación humanitaria en 1979 no era solo ambicioso, era casi temerario. El país se desangraba en una guerra brutal y las divisiones confesionales atravesaban cada calle y cada hogar. Sin embargo, Amel nació como un espacio abierto a todos, negándose a alinearse con ninguna facción política o sectaria.

Con el paso de los años, lo que comenzó como una iniciativa modesta se transformó en una red nacional. Hoy Amel gestiona más de 50 centros en todo el país, con 1.800 empleados y voluntarios, en su mayoría mujeres y jóvenes.

Sus programas abarcan salud, educación, formación profesional, protección social, derechos humanos y ayuda de emergencia. En todos ellos, una constante: la dignidad humana está por encima de la política.

Los pilares del éxito

Preguntado por la clave de la longevidad de Amel, el Dr. Mohanna destaca cinco pilares esenciales:

  1. La compasión y el amor: “Trabajamos con amor. No se puede servir a los demás sin mirarlos primero con humanidad.”

  2. La confianza: La confianza mutua con las comunidades es la base del trabajo de Amel.

  3. La información precisa: Ninguna opinión ni decisión sin datos claros. “Jamás damos un juicio sin hechos comprobados.”

  4. La visión: La buena voluntad no basta; todo proyecto necesita una perspectiva de largo plazo.

  5. Los recursos humanos capacitados: Un equipo competente y comprometido es el capital más valioso.

“Un proyecto sin visión puede parecer exitoso a corto plazo, pero no deja huella”, insiste.

Filosofía de acción: el ser humano primero

En el corazón de la filosofía de Amel hay una convicción sencilla: el ser humano es el centro y la meta de toda acción.

La religión, la secta o la nacionalidad no son elecciones personales; nacemos en ellas. Lo que sí podemos elegir es afirmar nuestra humanidad compartida.

De esta convicción derivan los tres lemas de Amel:

  • Pensamiento positivo

  • Optimismo constante

  • Solidaridad social

Lejos de ser palabras vacías, estos principios se traducen en la práctica diaria: en la gestión de los centros de salud, en la respuesta a las emergencias, en la formación de jóvenes.

Líbano: tierra de contradicciones

Líbano suele describirse como un país paradójico: frágil hasta el colapso, pero con una sorprendente capacidad de resistencia. El Dr. Mohanna lo expresa así:

“Líbano tiene suficiente sectarismo para autodestruirse, pero también suficiente diversidad para ofrecer al mundo un modelo de convivencia. Si logramos trabajar como un solo equipo, más allá de las divisiones, podremos presentar una alternativa creíble al racismo y al odio.”

Proyección internacional

Aunque profundamente arraigada en Líbano, la misión de Amel ha cruzado fronteras. Con el tiempo, la asociación ha establecido alianzas y centros en Francia, Suiza, Bélgica, Costa de Marfil, Sri Lanka y otros países.

Este alcance internacional nunca fue un objetivo en sí mismo, sino la traducción del principio fundador: estar al lado de los oprimidos dondequiera que haya sufrimiento.

La dignidad como fundamento

La palabra que se repite en el discurso del Dr. Mohanna es dignidad. Para él no es una noción abstracta, sino un conjunto de derechos fundamentales:

  • Derecho a la salud

  • Derecho a la educación

  • Derecho a la vivienda

  • Derecho al trabajo digno

“Ningún Estado puede construirse sin garantizar estas necesidades esenciales. Sin ellas, el ciudadano se ve humillado, incapaz de contribuir al desarrollo de su sociedad.”

Una juventud comprometida

La gran fuerza de Amel está en su juventud: el 85% de sus empleados y voluntarios tiene menos de 35 años.

“Esa es nuestra garantía de continuidad”, afirma el Dr. Mohanna. “No trabajamos para inmortalizarnos, sino para pasar la antorcha a una nueva generación.”

De un pueblo del sur al mundo

Desde el pequeño pueblo donde su padre criaba ganado y cultivaba la tierra, el Dr. Mohanna ha recorrido un largo camino. Pero la lección que extrae es clara: con visión, perseverancia y fe en la humanidad, una idea modesta puede convertirse en un movimiento global.

Hoy Amel no es solo una ONG. Es, en palabras de su fundador, “un movimiento social por la dignidad y la libertad humanas.”

Su historia demuestra que la sociedad civil puede sobrevivir, e incluso prosperar, en las peores circunstancias si se apoya en valores claros y una visión de futuro.

Fe en el ser humano contra todo pronóstico

Mientras Líbano se tambalea, hundido en crisis políticas, bancarrota económica y agotamiento social, la experiencia de Amel ofrece otra narrativa: la de la resiliencia, la solidaridad y la dignidad.

“A pesar de todo —concluye el Dr. Mohanna— seguimos creyendo. La fe en el ser humano basta para lograr lo imposible.”

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