Kamel Mohanna en el libro de Amani Kandil: «Trabajar para la gente y con la gente»

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En Del infierno de la guerra a los logros de la paz: Amel, un modelo singular de acción humanitaria y de desarrollo, la Dra. Amani Kandil no se limita a narrar la historia de la Asociación Amel. Examina también las ideas que guiaron a su fundador, el Dr. Kamel Mohanna: ¿cómo puede una organización de la sociedad civil servir a la población en medio de la guerra y las divisiones, y seguir cerca de ella cuando cambian sus necesidades?

Publicado por Dar Al-Farabi en Beirut en abril de 2019, el libro recorre la trayectoria de Amel desde su fundación en 1979, pasando por la guerra civil y las invasiones israelíes, hasta la ampliación de su labor: de la asistencia de emergencia al desarrollo y al fortalecimiento de las capacidades de las personas. A partir de las palabras de Mohanna y de la experiencia de la asociación, Kandil explora las razones de su continuidad y su capacidad de adaptación.

El enfoque de Mohanna, tal como lo presenta el libro, parte de cuestionar las pertenencias que las personas heredan sin haberlas elegido. Al hablar de la familia, el apellido y la confesión religiosa, afirma: «Heredamos todo esto; lo que podemos hacer es desafiarlo de verdad» (p. 8). Esa convicción se convierte en un principio de acción humanitaria: «Trabajar para todas las personas, sin discriminación por religión, confesión o afiliación política: ahí radican la “diferencia” y el “valor añadido”» (p. 10).

Durante la guerra, este principio orientó el trabajo de Amel con las comunidades. El libro resume una de las principales lecciones de esa experiencia en una frase: «Trabajar para la gente y con la gente» (p. 22). También señala que quienes reciben ayuda —personas libanesas, desplazadas o refugiadas— son «todas iguales y titulares de derechos» (p. 28).

Para Mohanna, la capacidad de Amel de superar las crisis se apoya en sus vínculos con la población. «La solidez no se mide por el número de años ni por el volumen de la ayuda material, ni por la lealtad política a quienes ejercen el poder o los vínculos con el exterior; reside en la amplitud del trabajo realizado con la gente sobre el terreno y con las comunidades de base» (p. 20). Al describir la decisión de establecer centros de Amel allí donde existen necesidades, Kandil escribe: «Aquí, la historia se encuentra con la geografía» (p. 59).

El libro otorga asimismo un lugar central a los equipos de la asociación. A la idea de que «el ser humano es el motor de toda causa» (p. 32) se suma una frase de Mohanna: «Dame un buen integrante del equipo y te daré un buen proyecto» (p. 32). La calidad de los programas depende, así, de quienes los llevan a cabo, de su capacidad para trabajar juntos y escuchar a las comunidades.

Mohanna también llama a pasar de la crítica a la acción. «Si todo el mundo critica, ¿quién construirá? ¿Quién podrá trabajar, lograr resultados y generar cambios?», pregunta (p. 44). Kandil sitúa esta pregunta en una reflexión más amplia sobre el cambio social gradual, que se construye con el tiempo y se mide por sus efectos concretos en la vida de las personas.

En conjunto, estos pasajes presentan la experiencia de Mohanna con Amel como un esfuerzo por unir la acción humanitaria, el desarrollo y los derechos. En el centro de ese esfuerzo está «el respeto al ser humano, a su dignidad y el reconocimiento de sus derechos en los hechos y en la práctica, no mediante consignas» (p. 105). La visión con la que concluye el libro es «preservar la dignidad del ser humano y fortalecer su capacidad de actuar», porque «todo ser humano quiere decidir por sí mismo su destino» (p. 124).

Las citas en español son traducciones de los pasajes en árabe proporcionados; su redacción no se ha cotejado con una posible edición española del libro.

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